
viernes, 3 de diciembre de 2010

ENTRE DISTRACTORES
(Mientras contemplo al mundo)
I
A veces la melancolía tiene ese olor a historia
o quizás un poco también de la tristeza añeja,
esa que se acumuló en las manos, en las sienes y en las canas
en especial, de los ancianos blancos que nos miran poco…
y me senté en el balcón de la noche, a contemplar desde la luna
(un pedazo de vida)… que se movía por las calles empedradas,
donde fuiste dejando tus pasos apretados, por las aceras grises
donde tantas veces, pisaste fuerte…que se hundió la arena
II
y entonces, en ese mirar cansado…de los tiempos rotos…
me acordé de aquellos veranos encendidos en tus labios,
y nunca comprendí ni a ratos…cómo fue que nos olvidamos
de todas las cosas que prometimos apurados por encontrarnos
y entonces, exhalo un suspiro leve…(y de nuevo me concentro)
porque según recuerdo…estaba mirando al mundo…
que parpadea bajo mis ojos negros…chispeantes y callados,
como queriendo que nadie perciba mi presencia absorta en sus pilares
III
y contemplo a ese perro callejero que le ladra a los extraños
como a todos los demás que transitan sin razón por esas calles,
y que llevan en las manos (un mandado) o tal vez un monedero
que tomaron de la bolsa de su madre y olvidaron devolverlo
después de todo, hay cosas sin sentido…como estas…
que atrapan nuestras ansias locas de mirar al mundo en un suspiro,
y narrarlo entre los trozos de palabras, teñidas con letras negras
sobre todas esas líneas blancas a la espera de quimeras
IV
y sigo mirando, cada vez más atenta…al infinito…
entonces…me encuentro con tus ojos (profundamente bellos)
y de nuevo me distraigo con tu rostro tibio…de perfil perfecto
contemplando el firmamento de mi cuerpo
y vuelvo a recordarte vida…de cómo fue que nos quisimos
pero al final … perdimos la batalla contra el tiempo…
sin poder sobrevivir a los lamentos de las horas y los pasos
que fuimos dejando como lápidas de mármol no tallado
V
de pronto, la bocina apresurada de un auto (me acapara)
y vuelvo a ver las vitrinas que en las calles parecen ajustadas,
o un poco desordenadas por la gente que viene y va (como sin rumbo)
y se dirige sin retorno hacia los sueños y las penas
Entonces… antes de cerrar la ventana al mundo
y correr los cortinajes viejos de mi alcoba mustia,
le doy un vistazo a tu retrato (que todavía cuelga como un sueño)
sobre las paredes agrietadas del pasado…donde nos quisimos tanto!
Eileen
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