
domingo, 5 de diciembre de 2010

EL PESO DE TU AUSENCIA
Y es que esta soledad que pesa como tu silencio
o como el bronce viejo en ciudad de hierro,
que me aplasta el alma y me arrebata el sueño
y a veces, sin pensar me quejo de tu olvido
como si el frío hiriente de tus labios mudos,
calcinaran los espacios cerrados donde callas
que son los mismos donde grita el alma
y que a veces nadie escucha la plegaria
que mana de mis ojos fijos en lágrimas saladas,
que te buscan y se anclan en la nada...
así como se anuncia en madrugada
-aquel decreto indómito que lleva
la trágica condena de tu ausencia-
y la ley desamparada (que me ahoga)
con el peso de cadenas afiladas...
que me hunden hasta el fondo de tus aguas
donde amor mi palpitar…se vuelve nada!
Eileen
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