
Y es que al final de cuentas, la vida se resume
en miradas tiernas o pálidas mejillas que en su tiempo,
estuvieron sonrojadas por el beso, que indiscreto,
le robó un suspiro por aquel joven apuesto
(que los años) le pintaron el cabello y las canas
se apretaron en su pelo, como un velo de plata
cubriendo sus sueños y esas pequeñas arrugas caprichosas
que aparecen cuando sus tímidos ojos pardos, sonríen con la mañana.
Y también cuando entre el cálido contacto de las manos
llegamos a sujetarnos callados (como sosteniendo sin prisa)
todos los años que de pronto se acumularon en la cesta
que dejamos olvidada en el portal del alma
y que llega a despertar (como el grito del alba)
cuando sin comprender por qué…me conmueve tu mirada!
Eileen

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