
Sí…tengo los ojos serenos
y la boca, con los labios mojados
porque ha venido el viento
(y me ha besado)
como suelen hacerlo tus labios
Y en un suspiro, una ráfaga insolente
levantó mis faldas…
y mis muslos morenos y apretados
recordaron el calor de tus manos
Hoy salí a caminar de pronto
como queriendo perseguir jilgueros,
y cortando con mis dedos margaritas
y un puñado de nuestros sueños
Y la tarde (que parece dorarse tibia)
me habló de los amaneceres nuestros,
tan llenos de momentos tiernos
como tus ojos negros…en mi lecho!
Eileen

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