
A veces quisiera soplar la bruma
esa que habita en tus pupilas,
y que se niega a volar como mariposa nocturna
lejos de tus luceros encendidos,
evitando trepar hasta mis cabellos
(tan negros como lo son tus ojos)
o como las noches donde las vírgenes
han perdido la inocencia pura
después de besar la luna
Y otras tantas quisiera (ay sí como quisiera)
poder dormir en tu pecho abierto
como aurora que amanece sin aviso…
ante el conjuro de tus besos
y la piel que se desprende de tus labios
(ansiosos, sedientos y mortales)
como brisa…cayendo en manantiales
después que los inviernos terminaron
y llegaste a florecer en mis silencios
A veces me pregunto cuántas veces acontecieron
…todas las caricias de tus manos…
sobre los pliegues escondidos de mis muslos
y cómo brotó el aroma de la vida (sobre las sábanas)
….mientras aprendimos a esconder susurros…
en los cofres de tus manos infinitas
cayendo como lágrimas de perlas
sobre la cálida humedad de mi regazo
Eileen

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