
Y no me queda más que la palabra escrita
y que los vientos acaudalados azotando mi ventana
y un poco apenas de la lluvia fresca del invierno de tus ojos
(llorando madrugadas)
Así como el rocío eterno que baña los campos
y una bandada de golondrinas que no se despidieron,
pero que volaron hasta el firmamento de tu rostro
que se perfila como un ocaso callado…al caer la tarde
Y tal vez me queda un poco del alba
entre margaritas blancas y nardos secos,
que sin querer murieron en tus manos
(como el terciopelo de mi cuerpo)
entre caricias viejas y nuevas ausencias
…O quizás sin protestar…
me queda un poco de olvido,
colgado de mis párpados cansados
de esperar que te asomes en mis sueños,
como un príncipe encantado
al encuentro de mi alma!
Eileen

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