
A veces me gusta contemplar en el reloj
el péndulo desnudo que azota los minutos,
mientras juego con los cabellos de la noche
que se enredan en mis labios al besar tu ausencia
Porque a falta de tu piel y tus cimientos…
me abrazo a la nostalgia que llora
como inviernos desahuciados pro el tiempo
gritando en los rincones de mi alma
Y siento estremecer “mi fuero interno”
cansada del dolor de los recuerdos,
quebrados en mis manos como sueños,
cayendo como sombras en los silencios de la luna
Y entonces me diluyo como el viento
que se cuela en las rendijas de tu casa
y asomo como el sol en tu mañana…
tratando de mirar tu desnudez
Que llega a amanecer al descubierto
como otoños derramados por los cielos
salpicados de los besos que nos dimos...
y que ahora se desprenden de tus labios
como tímidos suspiros (al llegar la soledad!)
Eileen

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