lunes, 17 de enero de 2011
SILENCIO Y TRAICIÓN
Te escuché llegar y apenas estaba amaneciendo
el perro del vecino, en quietud mortuoria
de cómplice selecto, acalló el aullido…
y tu paso suave como pluma, pisoteó mi suelo
y en voraz silencio,
tu cuerpo en pecado silente se escurrió en mi lecho
…y el frío de tu alma… embargó mi cuerpo!
Eileen
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