
Y esas horas calladas, eternas y viendo la vida…
en tus brazos (varón de presagios) como una caricia,
he bebido en tu boca del vino que nunca se acaba…
y también la pasión que del alma -nos hace temblar-
He contado trocitos de luna en tus canas de plata
(he mirado tus ojos oscuros de noche escarlata)
y también he danzado en tu pecho como aquel latido
que jamás se ha acercado al olvido y vuelve por ti!
Eileen




0 comentarios:
Publicar un comentario