
A veces yo no te pido nada
más que la tibia sensación
de que me arrope tu mirada,
en las noches más oscuras y más largas
A veces, no te pido más que la luna
…reflejada en tus pupilas…
o un puñado amor (de nuestras vidas)
sostenidas en tus manos
Pero otras tantas (sin motivo)
me abandonas en la cúspide del alma
y te marchas sin decir mi bien –palabra-
olvidando que aún existe quien te ama
Sin embargo…ambivalente y desahuciada
de quererte más allá de la distancia…
voy atajando los espacios con los labios
hasta sentirte aquí pegado a mi fragancia!
Eileen
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